El 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Esta fecha fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el objetivo de reconocer el papel fundamental que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y tecnológica. Además, busca promover el acceso pleno y equitativo a la ciencia para mujeres y niñas, así como alcanzar la igualdad de género y el empoderamiento femenino.

Este día se destaca la importancia de cerrar la brecha de género en las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Aunque estos campos son cruciales para las economías nacionales, la igualdad de género aún no se ha logrado por completo. A nivel mundial, aproximadamente solo el 33,3 % de las personas investigadoras son mujeres, y solo el 35 % de quienes cursan carreras STEM son mujeres. En el caso de las ingenierías en España, la situación es aún más crítica: representan apenas el 20 % de las titulaciones en general, y en Ingeniería Informática esta cifra es inferior al 16 %.
Aunque las estadísticas muestran un rendimiento similar en ciencias y matemáticas entre niñas y niños, los estereotipos de género persisten. Muchas niñas no reciben el aliento necesario para seguir carreras STEM y tienen menos opciones educativas y profesionales.
En DaSCI nos enorgullece contar con más de 50 colegas mujeres, que representan cerca del 30 % del personal investigador. No es una cifra despreciable, pero aún queda mucho por avanzar.
Este día internacional es una oportunidad para reflexionar sobre lo esencial que resulta promover la participación activa y el reconocimiento de las mujeres en la ciencia. La igualdad de género es una prioridad global, y apoyar a las jóvenes en su educación y en la expresión de sus ideas es clave para el desarrollo y la paz.
En este contexto, UNESCO organiza eventos y actividades para cerrar la brecha de género en la ciencia y acelerar la transformación hacia la igualdad.
En DaSCI, quisimos preguntar tanto a inteligencias naturales como artificiales cómo perciben el papel de las mujeres y niñas en la ciencia. En primer lugar, pedimos a Copilot que nos propusiera preguntas dirigidas a investigadoras. Algunas de las preguntas fueron:
- ¿Cómo fue tu experiencia al decidirte por una carrera en ciencia o tecnología? ¿Hubo alguien que te inspirara o influenciara en la elección?
- ¿Cuáles crees que son los mayores desafíos para las mujeres en la ciencia? ¿Has tenido que superar obstáculos específicos por tu género?
- ¿Hay científicas que admires y que te hayan inspirado? ¿Crees que la visibilidad de las mujeres en la ciencia es importante para motivar a las niñas a estudios STEM?
- ¿Qué te apasiona de tu trabajo en ciencia y tecnología? ¿Cómo fomentarías esa pasión desde edades tempranas?
- ¿Qué cambios serían necesarios para incrementar la participación de mujeres en la ciencia? ¿Cómo inspirarías a más niñas a interesarse por estas disciplinas?
- ¿Cómo afecta la diversidad (o su carencia) en los entornos de trabajo a la calidad de la investigación e innovación? ¿Qué medidas crees que mejorarían la representación femenina?
- ¿Qué papel juegan las redes y la colaboración entre mujeres en la ciencia? ¿Hay iniciativas que te resulten especialmente útiles o inspiradoras?
- ¿Qué consejo darías a las jóvenes con vocación científica? ¿Qué te habría gustado saber al empezar tu carrera?
También generamos preguntas generales (sin especificar género) para quien ejerza la ciencia. Estas incluyeron:
- ¿Cuál consideras que ha sido tu mayor logro o contribución en el campo?
- ¿Qué científicos te han inspirado? ¿Y cómo te sientes al ser tú misma una inspiración para otras mujeres?
- ¿Podrías hablar de algún proyecto en el que hayas participado y que haya tenido un impacto especial?
- ¿Qué retos profesionales has superado con orgullo? ¿Qué aprendiste de esas experiencias?
- ¿Qué opinión tienes del papel de la colaboración y las redes profesionales en tu disciplina?
- ¿Qué consejo darías a las jóvenes interesadas en la ciencia? ¿Cómo ha cambiado tu perspectiva a lo largo de tu carrera?
- ¿Has recibido reconocimientos o premios que hayan marcado tu trayectoria? ¿Cómo afectan estos al desarrollo profesional?
- ¿Qué proyectos futuros o metas te apasionan? ¿Cómo imaginas el rol de las mujeres en la ciencia en los próximos años?
Nuestra IA no hace distinción de género, por lo que decidimos preguntar también a nuestras inteligencias naturales. Aprovechando la foto grupal por el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia en nuestra nueva sede (edificio UGR AI), entrevistamos a varias colegas sobre su trayectoria:
Nuria Rodríguez (28 años, postdoctorada)

Trabaja con temas de federated learning, ataques adversariales y defensa, además de personalización dentro del ámbito de aprendizaje federado. No se definió como vocacional en informática desde niña: fue en el último curso de carrera cuando descubrió su pasión. Inicialmente, sus buenos resultados la llevaban a inclinarse por Medicina (aunque le da aprensión la sangre), o Biotecnología. Fue la Olimpiada Matemática y su profesor lo que la impulsaron hacia las matemáticas y la informática, apoyada también por Paco Herrera.
Eligió un doble grado en Matemáticas e Informática. Hoy, se ve investigando y enseñando en la universidad a largo plazo. Su padre, maestro, está encantado. Anima a todas las niñas y niños a estudiar ciencia, investigación o empresa, y asumir roles de responsabilidad. Según ella, “al final es donde más se gana, y aunque se dice que los chicos cobran más, suele ser porque ocupan los puestos más altos”.
Práxedes Martínez (25 años, predoctoral en Ingeniería Informática)
Su campo es la identificación humana basada en IA, para apoyar la antropología. Su interés por la investigación surgió poco a poco; la tesis de grado y su continuación en el máster la llevaron a la doctoral. “No sabía lo que era investigar, porque nunca me lo explicaron. Me veía en una empresa, pero ahora me encanta: me da autonomía para resolver problemas, con apoyo de colegas”.
Aunque la investigación en España tiene sus limitaciones, ella no se ve en otro camino. Vino a informática por curiosidad (nadie en su familia había estudiado ciencias); su madre es abogada y emprendedora, y su padre, empresario. En investigación, “me siento libre, fuerte, capaz. Y aunque la situación laboral no sea óptima, quiero seguir en esto”. Aconseja a las niñas que se adentren en el campo, porque “estamos creando herramientas que pueden ayudar a la humanidad”.
Resalta que “las mujeres aportan una visión diferente, gracias a nuestras experiencias y contextos. Ofrecemos una perspectiva distinta”.

Marina Hernández (24 años, predoctoral en gráficos 3D aplicados a IA y anomalías)

«Mi tiempo en la investigación ha sido un proceso de ensayo y error. Terminé la carrera, empecé en la empresa y no me apasionaba… y en la investigación he descubierto que estoy aprendiendo constantemente, que tengo más libertad para hacer cosas que me gustan y que realizo tareas que dependen más de mí y no tanto de otros como ocurre en la empresa».
Marina se ve investigando y enseñando a largo plazo. En su caso, tenía claro que quería hacer informática o algo relacionado porque en el instituto le apasionaban los videojuegos y siempre estaba con ordenadores. Sus padres y familiares no tienen nada que ver con este ámbito.
«Una carrera en informática y una carrera en investigación es algo que te tiene que gustar de verdad. Siempre puedes probar, ir a una empresa y hacer otras cosas, y si no, cambiar. Lo bueno es que siempre hay trabajo, así que puedes arriesgarte un poco». No se ve volviendo a la empresa ni montando su propio proyecto en el futuro, pero le interesa mucho la gestión de proyectos. «La universidad y la investigación tienen cosas buenas y malas, igual que la empresa. Pero animaría a las chicas a entrar y probar si es lo suyo».
María Megía, 49 años. Está en su último año de doctorado en gemelos digitales aplicados a la ingeniería civil y la industria.
Puede que pienses que María es algo mayor para hacer un doctorado, pero podemos decirte que, primero, nunca es tarde, y segundo, María ya es ingeniera civil y ha desarrollado su carrera profesional fuera de la informática durante 20 años. Además, trabaja como gestora de proyectos en un proyecto europeo de la Escuela de Ingeniería Civil.
«Estaba haciendo un máster en big data y machine learning y surgió una oferta en la universidad para gestionar un proyecto europeo y hacer el doctorado, así que me lancé. Ahora veo que el cambio y dar el salto fue valiente y complicado. También, sabiendo que en la academia se gana menos que en la empresa, es algo que hay que pensar cuando eres el sustento económico de tu familia». Tiene pareja y dos hijos de 15 y 18 años.
Le preguntamos cómo es estar en dos mundos tan masculinizados como la ingeniería civil y la informática: «La ingeniería civil está mucho más masculinizada. Ahora veo más compañeras aquí en DaSCI y es una alegría. En mi caso, he ido a trabajar mucho y no pienso demasiado en estos temas, también supongo que porque no soy muy competitiva y los techos de cristal se notan cuando quieres llegar arriba. Es posible que sea porque lo hemos dado por hecho desde el inicio de la carrera».
Pero le llama la atención que cuando intenta explicar a su familia a qué se dedica, muchas veces no lo entienden. «Hay mucha gente que no cree que la investigación sea una profesión, que sea un trabajo, y esto es algo que debemos reivindicar. El famoso I+D+i no es más que eso, investigar para poder innovar».
Lo curioso es que María siempre quiso haber sido informática, pero pensaba que los ceros y unos no eran para ella. «Todavía lo veo complicado, pero aquí estoy, aunque me está costando mucho sufrimiento. Nada es gratis. Todo hay que hacerlo con esfuerzo. Nunca lo veo imposible, pero todo cuesta. Y luego está la familia, porque no solo trabajo, también está la casa y los hijos».
«Recomiendo que chicas y chicos estudien lo que les gusta y les apasiona, no lo que tiene salida o salario. El secreto del éxito está en esa pasión y así el trabajo no te costará tanto. Quería que mis hijos hicieran informática, pero uno va a ser médico y el otro no quiere hacer informática».
María afirma que la investigación es una profesión muy necesaria para la sociedad y debería reconocerse no solo en términos de reconocimiento, sino también en salarios.

Sabana Arantxa Urrea, 29 años. Investigadora predoctoral en IA segura y robustez de modelos.

«No pensaba que investigar fuera una opción porque no me lo habían explicado y no lo había considerado, así que empecé haciendo otras cosas como gestión de redes sociales. Pero me encanta investigar porque me gusta mucho estudiar y esta es una forma de seguir haciéndolo el resto de mi vida».
Arantxa sabía que quería estudiar una carrera de ciencias y pensaba que sería más bien matemáticas o estadística, pero la informática se cruzó en su camino. No era su primera opción porque también estaban filosofía, interpretación y teatro.
«Me encantaría seguir investigando y enseñando y recomendaría a la gente que le gusta estudiar que este podría ser su camino. Consideraría montar una empresa en el futuro, pero nunca dejaría la investigación y la universidad».
Disfruta del teatro y la danza, que sigue practicando. En algún momento pensó en mudarse a otra ciudad donde pudiera complementar sus estudios de danza e investigación, pero cree que debe quedarse en Granada y asegurarse de poder hacerlo todo aquí también.
«Me siento muy afortunada ahora porque en nuestro centro hay mujeres haciendo tesis, estudios postdoctorales e investigación y me resulta fácil trabajar con ellas, pero entiendo que en general es un mundo masculinizado y no siempre es fácil. Sería genial que esto pudiera ocurrir en todas las áreas y departamentos».
Concluye señalando que las carreras no tienen género ni etiquetas. Tampoco deberías renunciar a tus aficiones por tus estudios ni por lo que se espera de las personas en esos estudios.
Estas son 5 investigadoras de DaSCI. Mujeres con historias diversas y orígenes diferentes, pero con el mismo objetivo: disfrutar de su trabajo, sentirse realizadas y dedicarse a lo que les apasiona.
Nuria y Arantxa son investigadoras contratadas bajo el CONVENIO DE COLABORACIÓN ENTRE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA Y LA S.M.E. INSTITUTO NACIONAL DE CIBERSEGURIDAD DE ESPAÑA M.P., S.A. PARA EL IMPULSO DE PROYECTOS ESTRATÉGICOS DE CIBERSEGURIDAD EN ESPAÑA, financiado por la S.M.E. INSTITUTO NACIONAL DE CIBERSEGURIDAD DE ESPAÑA M.P., S.A. (en adelante «INCIBE») y por la Unión Europea – NextGenerationEU.
Por tanto, esta actividad forma parte del apoyo del convenio de colaboración entre la UNIVERSIDAD DE GRANADA y la S.M.E. INSTITUTO NACIONAL DE CIBERSEGURIDAD DE ESPAÑA M.P., S.A. PARA EL IMPULSO DE PROYECTOS ESTRATÉGICOS DE CIBERSEGURIDAD EN ESPAÑA, financiado por la S.M.E. INSTITUTO NACIONAL DE CIBERSEGURIDAD DE ESPAÑA M.P., S.A. (en adelante «INCIBE») y por la Unión Europea – NextGenerationEU.